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Fibromialgia, la enfermedad silenciosa

Fibromialgia, la enfermedad silenciosa

Conocida como el síndrome de fatiga crónica, la fibromialgia es una dolencia que para el que la padece supone una importante alteración en la vida personal y profesional. La causa: un dolor impredecible que hace que cada día se convierta en una nueva aventura a la que debe hacerse frente con grandes dosis de paciencia y resignación. Conscientes de su importancia, desde Vitale queremos darte la oportunidad de que conozcas un poco más una enfermedad que empieza a hacer mella en la población mundial.

La fibromialgia fue identificada por primera vez por Sir William Gowers en 1904, quien la denominó fibrositis. Desde un punto de vista médico, hablar de ella es hacerlo de una dolencia reumática crónica, inflamatoria, que afecta a las partes blandas del aparato locomotor y que se caracteriza por un dolor difuso, no bien definido, que puede llegar a interpretarse como quemazón, pinchazos, hormigueos, etc. Además, suele coexistir con múltiples puntos dolorosos a presión y frecuentemente se asocia con trastornos del sueños, fatiga, parestesias, mareos, pérdida de memoria y molestias a la luz o los colores. Sin embargo, la fibromialgia es mucho más que todo lo anterior. Aquellos pacientes que la sufren deben aprender a vivir con ella, armándose de paciencia para soportar intensos dolores con los que a veces es imposible convivir.

A pesar de las múltiples investigaciones que se han desarrollado, y aún sigue haciéndose, para conseguir encontrar la causa de este síndrome, actualmente no se conocen verdaderamente los orígenes de este mal silencioso. Algunas teorías apuntan hacia una cierta predisposición genética, destacando especialmente las investigaciones sobre el gen COMT y genes relacionados con la serotonina y la sustancia P, muy vinculadas ambas al dolor. Otros casos, sin embargo, aparecen tras hechos puntuales, como infecciones víricas o bacterianas, accidentes de automóvil; o tras haber padecido enfermedades que debilitan de forma considerable el organismo, como artritis reumatoide, lupus, etc. La enfermedad también puede producirse debido a una reacción alérgica a metales, bien sea por la existencia de prótesis dentales, cosméticos, tatuajes, joyas y piercings o vacunas y tratamientos con sales metálicas.

Cansancio y fatiga

Una de las principales consecuencias de padecer fibromialgia es la aparición del cansancio y la fatiga de forma continuada en la vida del paciente, por lo que sus tareas cotidianas se ven irremediablemente afectadas. Dependiendo de la gravedad y del estadio en el que se encuentre la patología, este cansancio puede ser soportable o bien puede llegar a provocar una discapacidad casi infranqueable que limita sus tareas tanto dentro del ámbito profesional como personal. El hecho de que la aceptación de estas limitaciones no sea demasiado fácil, lleva a muchos enfermos a tardar un largo tiempo en aceptar los cambios experimentados en su existencia. Algunos se empeñan en continuar con la vida que llevaban antes de la enfermedad, lo que se convierte en un error grave que les provoca un empeoramiento paulatino de la dolencia.

Unida a este cansancio se encuentra la mala calidad del sueño de estas personas, que impide que descansen profundamente, no pudiendo llevarse a cabo las funciones reparadoras que todo organismo necesita para afrontar el día a día.

¿Cómo se trata?

Desafortunadamente, y a pesar de todos los avances existentes en el ámbito de la medicina, aún no existe cura para la fibromialgia. Lo único que pueden hacer los facultativos es intentar aliviar el dolor y mejorar así la calidad de vida de los pacientes. Si bien existen varias opciones de tratamiento, el enfermo debe realizarlas todas a la vez, es decir, tiene que tomar todos los medicamentes prescritos por el especialista, ejercitarse levemente, aprender técnicas de relajación y seguir una dieta bastante regular:

  • Medicamentos: para conciliar el sueño, se recetan dosis bajas de sustancias que aumentan el nivel de serotonina. Muchos pacientes también toman medicamentos para contrarrestar los trastornos digestivos y las alergias.
  • Terapia física: son fundamentales los masajes, la liberación miofacial, el uso de calor, los tratamientos quiroprácticos, etc.
  • Ejercicios: a pesar del dolor que pueda sentirse al realizarlos, son muy beneficios para conseguir ejercitar las extremidades. Para el paciente de fibromialgia son muy recomendables las tablas de ejercicios en una piscina con el agua caliente
  • Tratamientos alternativos: los enfermos de esta dolencia han descubierto que pueden aliviar muchos de sus síntomas acudiendo a terapias como el yoga, el tai chi, la acupuntura, etc. El apoyo emocional tanto de amigos como de familiares es piedra angular para atenuar la inquietud que acompaña al paciente en su día a día. Las personas que presenten dificultades a la hora de ajustar su vida con el síndrome de fibromialgia deben buscar ayuda profesional.

¿Cómo se diagnostica?

En la actualidad no existe ningún análisis de laboratorio, examen radiológico o de otro tipo que permita diagnosticar el padecimiento de fibromialgia. El diagnóstico se basa en la eliminación de otras causas parecidas, es decir, mediante lo que se llama un diagnóstico de exclusión.

Atendiendo a la Definición Oficial de Copenhague establece que para el diagnóstico de la patología se deben tener en cuenta 11 puntos de un total de 18 sensibles (tender points). Estos puntos causan dolor al ser presionados, pero no transfieren el malestar a otras partes del organismo. También es importante que al dividir el cuerpo en cuatro zonas, estas localizaciones se encuentren presentes en todas ellas y que el dolor haya persistido al menos durante tres meses.

Decálogo de la fibromialgia

1. Aprende a convivir con tu dolor

2. Controla tus emociones

3. Vigila el estrés de tu devenir cotidiano

4. Evita la fatiga

5. Haz ejercicio

6. Relaciónate con los demás y pide ayuda si la necesitas

7. Protege tu salud

8. Usa con precaución los medicamentos. Intenta hacerlo siempre bajo prescripción facultativa

9. No confíes demasiado en las medicinas alternativas

10. Sé constante y paciente. Son requisitos fundamentales para afrontar esta enfermedad

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